La sensación de nariz tapada constante, dificultad para respirar y congestión que no mejora con medicamentos es una de las consultas más frecuentes en otorrinolaringología. En muchos casos, la causa no es una infección, sino el aumento de tamaño de los cornetes nasales.
Los cornetes nasales son estructuras ubicadas dentro de la nariz cuya función es calentar, humidificar y filtrar el aire antes de que llegue a los pulmones. El problema surge cuando los cornetes, especialmente los inferiores, crecen de forma persistente y obstruyen el paso del aire.
Los cornetes pueden agrandarse por rinitis alérgica mal controlada, inflamación crónica de la mucosa nasal, cambios hormonales o como compensación a un tabique nasal desviado.
Los síntomas más comunes incluyen nariz tapada permanente, dificultad para respirar por la nariz, empeoramiento al acostarse, ronquido, respiración por la boca y dependencia de descongestionantes nasales.

La cirugía de cornetes no es el primer paso del tratamiento. Se indica cuando los síntomas persisten a pesar del manejo médico y afectan el sueño, la respiración y la calidad de vida del paciente.
La cirugía moderna de cornetes es mínimamente invasiva y busca reducir el tamaño del cornete sin eliminarlo, preservando su función. Se utilizan técnicas como radiofrecuencia, microdebridador y cirugía endoscópica de alta precisión, lo que permite menor dolor, menor sangrado y una recuperación más rápida.

Tras la cirugía, muchos pacientes experimentan una mejoría clara en la respiración nasal, el descanso nocturno, disminución del ronquido y menor dependencia de sprays nasales, lo que se traduce en una mejor calidad de vida.
No todos los pacientes con congestión nasal necesitan cirugía de cornetes. Por eso es fundamental una evaluación por otorrinolaringología que permita confirmar la causa de la obstrucción y elegir la técnica más adecuada.
Cuando la cirugía está bien indicada y se realiza con técnicas modernas, los resultados suelen ser duraderos y altamente satisfactorios para el paciente.


