¿Qué es la nasofibrolaringoscopia?
La nasofibrolaringoscopia (fibroscopia nasal) es un examen rápido que se realiza en consulta usando una cámara muy fina y flexible (fibroscopio). Se introduce suavemente por la nariz para ver por dentro la nariz, nasofaringe (adenoides), garganta y laringe (cuerdas vocales). Nos ayuda a identificar la causa de síntomas respiratorios y de la voz.

¿Cuándo se indica la nasofibrolaringoscopia?
- Congestión nasal persistente o dificultad para respirar por la nariz.
- Ronquidos, pausas al dormir o sospecha de adenoides aumentadas.
- Goteo nasal posterior o sensación de “moco en la garganta”.
- Cambios de voz, ronquera, pérdida de voz o carraspera frecuente.
- Tos crónica, atragantamiento o ruido al respirar (estridor).
- En bebés: evaluación de estridor/laringomalacia y otras causas de ruido respiratorio.
- Seguimiento de pólipos, rinitis, sinusitis o cirugías previas.
¿Qué se siente durante la nasofibrolaringoscopia?
Lo más común es sentir presión leve, cosquilleo o ganas de estornudar. A veces hay lagrimeo o una sensación de “nariz tapada” por unos minutos. Cuando se observa la laringe, puede sentirse una ligera molestia o ganas de carraspear. En general, es un procedimiento tolerable y muy rápido.
En algunos casos se utiliza un spray anestésico y/o descongestionante para mayor comodidad, según la edad y el caso.
Después del examen: puede quedar una leve sensación de nariz tapada o adormecida por unos minutos si se usó spray anestésico. Evite comer o tomar líquidos muy calientes hasta que pase la anestesia (si se aplicó), especialmente en niños. Si presenta sangrado abundante, dificultad para respirar o dolor intenso (algo poco común), consulte de inmediato.
¿Se puede hacer en niños y recién nacidos?
Sí. Se puede realizar en pacientes de todas las edades, incluso en recién nacidos, usando equipos adecuados y técnicas suaves. En bebés y niños pequeños se hace con acompañamiento del cuidador, de forma segura y lo más rápida posible.

